martes, 17 de septiembre de 2019

Dualismo

Enajenado da vueltas a lo mismo, el mismo pensamiento se recalca tanto que quisiera extirparlo con sus propias manos. Golpearse la cabeza no sirve de nada, no se apaga, no se calla.
Se dirige al baño e intenta buscar algo de calma tras su rostro, en vez de eso encuentra una mirada seria, tan fija que podria traspasar cualquier barrera.
Que ironico, podría morirse alli mismo y aquel rostro pasivo aparentaba no sentir nada.
Apenas podia creer que fuera él.
En cierto modo le atrajo, intento subir forzosamente al mueble que se fijaba contra la pared de aquel espejo, quedando ahora frente a frente contra el rostro.
Se miraron y se vieron, se vieron reflejados.
Ninguno de los dos se dignó a hablar, pero cuando por fin uno lo hizo todo cambió, al fin parecian entenderse. Ahora era humano, aquel sembrante frívolo...
¿Pero por qué no se veían las dudas en el maldito cristal? ¿Por que no gritaba?
Dios mio, su cabeza era un completo enjambre amenazado.
En cierto modo odiaba con toda su alma no poder ver tal agonia en aquel, llegó a abrumarle tanto que no lo soportaba.
¡Se hubiera arrancado la cabeza de haber podido!
Y aquel rostro... Ahí parado, frio, inensible, ajeno a lo que le rodea. Se volvía  insoportable, tanto que...En un arrebato de ira arremetió contra el espejo y su frente chocó creando gran estruendo.
El dolor amenizaba sus desordenados pensamientos.
La sangre corría sin cesar por el suelo de aquel cuarto de baño, y entonces, cuando giró la cabeza para poder relajarse un momento se topó con una mirada real; habia dolor en aquel ser.
Era cierto.
Habria que doler primero para poder ver más allá.

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