Quiero manchar el impio folio con una roja compasión, con un ardor, un quemor, al que no se puede rehuir.
Quiero abrazar la comprensión para llegar a entenderme.
Pero el "quiero" sólo es un deseo, mientras esté presente el "soy".
Un "Soy" que siempre será variable, un "soy" lleno de dudas y miedos, de esperanzas y sueños, el "soy" de las experiencias, y el "soy" que escucha en el eco el cambio.
Eso que hoy no soy.
Eso que aspiro a ser.