miércoles, 4 de marzo de 2020

Noches infinitas

No, no está bien.
¿Cómo puedes, querida, querer cerrar algo tan abierto como el cielo?
Huelo tus escusas y tus idas con nombre.
La constante vigilancia te esta consumiendo, sabiendo que; no hacer nada, no va a evitarlo.
Y aqui te encuentro otra noche, contando estrellas para conciliar el sueño, o tal vez, para que tu dolor perdone al orgullo.
No está bien, mi lucero.
Pero sólo por esta noche me accurrucaré a tu lado, lameré tu cielo abierto, y haré brillar más las estrellas para que te sea mas fácil contarlas.
Duerme linda, duerme.
Hoy estas a salvo de ti misma.

lunes, 2 de marzo de 2020

Permanecere contigo.

Permanecere contigo,
En las más turbias de tus soledades.
Estaré mojandome a tu vera,
En los días mas grises.
Reforzare tu sonrisa,
Con mi pasión mas aferrima.
Protegere tu dolor cuando pueda,
Y sentiré la lanza que te atraviese en mi pecho si no alcanzara a hacerlo.

Ahora es de noche, el frio apremia, resguardate pequeño de las dudas y los miedos.
No creas en la ansiedad, sólo es un cuento de fantasmas.
Acepta los espejismos por lo que son, y ríete de ellos.
No temas caer.
Nos vemos arriba.


Ojeras demacradas, párpados cargados y la triste, triste indiferencia vuelven a posarse en mi.
En fin, no es nada nuevo, puedo mover mi culo en esta mierda de zona de confort.
Sudo excusas, y se me resbala cualquier atisbo de culpabilidad.
Podría pensar en cómo se siente al hacer daño alguien, si acaso esto me aportara algo.
No es así.
Me lavo las manos y salgo a la calle, el bar más cercano está al girar de la esquina, me siento como si miles de diminutas hormigas recorieran mi espalda y no pudiera hacer nada para arrancarlas de allí.
Está bien. Todo pasa.
Entro al bar mientras una chispa de lucided me recomienda no hacerlo. La ahogo conmigo.
El trasfondo de los días no varía en exceso, las dudas se agolpan y yo las invito a salir a todas. Están las que se van, y las que aceptan la petición y bailan conmigo, volteamos y volteamos hasta vomitarnos en los zapatos y volvemos a danzar. Dentro de un compás macabro que parece eterno.
Y, cuando termino en el suelo, mareado y exhausto, reflexiono entre la fina linea de vivir para ti a través de los demás , o vivir con el resto.
No quiero pensar más, no quiero bailar, ni ahogarme con el vómito, ni atragantarme con las dudas o la culpa.
Debo pararlo o ignorarlo.
Y mientras caigo, cada vez mas hondo, en mis visicitudes, empiezo otra cerveza.