Llueve de nuevo. Afuera todo esta gris, oscuro y solitario. Las calles empapadas se hielan de soledad.
Sólo dos figuras destacan en la noche.
A lo lejos puede atisbarse una gabardina larga y un sombrero plano, el cuál volará hasta encontrarse con su falda.
En la noche más triste, dos cuerpos se arropan, dos pieles se unen. Dos mentes se embotan.
Y entonces uno de ellos pensaría "¿A dónde iría?"
Y casi prediciéndolo el otro respondería "Ya no te irás."
Mientras en el suelo descansan una falda y una gabardina.
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